jueves, 27 de septiembre de 2007

a jorge eduardo eielson

Mariposa blanca, rondas los jardines de Lima en marzo. Te he visto posarte en las ramas floridas de los silencios más iluminados. Y es que tu aleteo me hace recordar el movimiento del Mar Mediterráneo como las braceadas más fieras al infinito. Pero mientras aquí hace frío, en Lima floreces tierna, mariposa, como una canción de nube. Es una puña que hace nudos de aire en melodías serpenteantes, atardeciendo los rojos más bellos sobre la eterna ciudad de grises. Tus palabras, mariposa, hacen que vueles alegre entre jardines y el bullicio de la velocidad moderna. El mundo dice que las cosas no son como las imaginas, que si todo gira hacia noroeste ello significaba un no rotundo a ciertos sueños que sólo tenemos cuando somos gusanos. Que si tu corona fue la pobreza, tu alimento han sido todos los poemas que habrán de repetir tu canción, tu danza de fuego en los cielos. Mariposa blanca, todo esto ha sido un cuchillazo justo cuando iba a cruzar el mar de tus braceadas de colores y acercarme a aquella ciudad que habitó tu aliento y que no fue Lima y tampoco fue Marzo, es un cuchillazo que deja un incandescente rastro de luz en Lima, en Barcelona, en Roma.

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1 comentarios:

Blogger ben ha dicho...

eeeeeese perucho :) !

27 de septiembre de 2007 a las 13:59  

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